te diré que sí
luego te diré que no
luego no me acordaré si fue sí o no lo último que te dije
y así sucesivamente hasta que te aprendas de memoria
todos mis barrios, mis adoquines y mis fuentes
los carriles de cuatro sentidos y las farolas a medio morir
los muros que se lanzan a delimitar mis patios sin poder
encuadrar continentes
mis esquinas, mis balcones, mis alcantarillas, mis
callejones con salida doble y triple a la izquierda,
mis cruces donde siempre hay atasco , incluso un 25 de diciembre,
el norte.
el oeste.
y viceversa.
mañana me reconstruyo.
y te prometo
-igual que hoy-
que aunque me lo supliques,
no te dibujaré mi mapa.












