cada una de ellas tomó asiento mirando de frente.
la A colocó sus piernas en posición ligeramente Abierta, incrustando los tobillos en las sandalias de manera firme. inamovible. imperturbable. ¿equilibrio perfecto? buscado? deseado? hallado?
la V también las tenía abiertas, pero de forma contraria, los pies juntitos y las rodillas entreabiertas, dejando espacio para la Vacilación entre la Valentía y el Vaho de sus temores Velados.
la P entrecruzaba las piernas. una y otra vez cambiando de Posición. era Practica sobre todo, eso sí, de acuerdo con sus Principios. en Pautas Preestablecidas Previamente y con las Pausas justas para acertar una actitud Perfecta.
la C parecía dejarse Caer, ignorando la ley de la gravedad y rechazando la Complicación de Cualquier regla impuesta, sin Carga ni Cargos, Cómoda dentro de su vestido de Colores Cálidos e intensos.
seguían en línea, la R Romántica y nada Rigurosa, la L hecha un Lio, la B con serias intenciones de Bailar, la S que Soñaba con Saltar al vacío y sin paracaídas, la I recta e Interesada en su vecina la J Juguetona, la O hecha Ovillo, la M Mascando tangos viejos de Buenos Aires....
y allí estaba Yo, frente a todas ellas, preguntándome si me tenía que presentar educadamente o tomarme cierto tiempo para observarlas. alcé la mano intentando cazar una respuesta y mis dedos tocaron inesperadamente una superficie pulida y fría. una E de Espejo tomó presencia en el diminuto Espacio que me separaba de las otras letras.
no reaccioné. La extrañeza del descubrimiento me limitó a contemplar esa larga cola de puntos suspensivos que tenía delante. y fue allí cuando decidí refugiarme en una H. Muda.
más allá de que siempre firme mis cartas, mis fotos, mi dimensión....
sin hache