martes, 18 de septiembre de 2012

conjugaciones del "noaburrirtedemi"


te diré que sí
luego te diré que no
luego no me acordaré si fue sí o no lo último que te dije
y así sucesivamente hasta que te aprendas de memoria
todos mis barrios, mis adoquines  y mis fuentes
los carriles de cuatro sentidos y las farolas a medio morir
los muros que se lanzan a delimitar mis patios sin poder encuadrar continentes
mis esquinas, mis balcones, mis alcantarillas, mis callejones con salida doble y triple a la izquierda,
mis cruces donde siempre hay atasco , incluso un  25 de diciembre,
el  norte.
el  oeste.
y viceversa.

mañana  me reconstruyo.
y te prometo
-igual que hoy-
que aunque me lo supliques,
no te dibujaré mi mapa.



lunes, 17 de septiembre de 2012

diez tragos dobles de silencio


por lo que aclaran los diccionarios,
los silencios muerden,
cazan y están a la espera
a que tú, carne de libélula,
tiembles y busques a dónde dormir.
los silencios vacían
o  llenan los espacios de comas rugosas  y puntos suspensivos
que aúllan deseosos de emparejarse.

cuando tengas sueño, corre a pintar bajo tus pestañas
cuando tengas sed, vístete de alas
y ves lamiendo una por una todas las ondulaciones del mar
pero cuando sientas que el silencio se te aproxima,
vacía tu saliva
y enmudece tu garganta,
átate las palabras
y siémbrate en tu esquina.

es lunes.
sólo lunes es.
y suenan campanas de un nuevo nacer.

hoy vuelvo a ser una hache.
muda.
y tengo ganas de emborracharme
 ·con diez tragos dobles de silencio·




domingo, 16 de septiembre de 2012

un domingo habitándome


qué manía, querida,
de tocar el timbre una y otra vez
y de entrar en mis habitaciones sin pase ni cita previa.
de saltar a mi cama vacía y de oler las sábanas ajadas
para  después  sacudirlas y quedarme con los restos de mi sudor y de mis sueños quebrados.
y qué extravagancia la mía
de fregar la taza de café y de emparejar mis calcetines,
de abrir las ventanas, pellizcar el otoño y mandarlo a mi escritorio.
qué chifladura esta
de romper las hojas del calendario y de marcar los veranos entre el  martes y el 2 de enero
para que me vaya olfateando las huellas y para que me cachee esa parte de piel que dura
desde el ombligo hasta mis labios.
de querer dejar mi pelo en el desagüe
la luna encendida
mi  saliva puesta y las llaves sin girar.
escurrirme por la ventana de vuelta
y  saberme regresar encontrándome.

no. no es amor,  aunque te llame querida,
soy yo,  
yo que quiero recordar quién  soy,
un domingo,
habitándome.