...Tengo 7 años y miro de nuevo encima de la vieja máquina de coser Singer. Allí está mi nuevo vestido azul a medio hacer. Sé que lo voy a tener listo justo para el Domingo, mi madre tiene un duendecillo en la punta de los dedos y siempre acaba a tiempo.
Saco del armario los zapatos negros de charol para ponérmelos por casa y así hacerlos a mis pies. No sé cómo, pero todos los años me rozan cuando los estreno. Me quedan grandes, pero me tengo que conformar. Abuela siempre dice que mejor grandes, así me duran todo el año. Me las apaño con un poco de algodón en la punta. El Viernes por la mañana es cuando Abuela me lleva a la Iglesia y allí, viejos y niños nos arrodillamos y todos, uno detrás de otro pasamos en silencio por debajo de la Mesa. Tres veces. Me encanta este juego, Abuela dice que así nos limpiamos de pecados pero yo no entiendo nada de todo esto.
Si entiendo que es fiesta y para mi es cuando empieza la primavera.
La casa huele a limpio, el horno a pan y azúcar y yo huelo a Nuevo.
Pasados los años empecé a comprender….
Era la época del comunismo en Rumania y la Resurrección de Cristo era un secreto conocido y compartido por todos. La prensa no lo mencionaba siquiera y el calendario religioso era la única fuente de información sobre la fecha. En realidad no existía una único “Paste” (Pascua) para todo el mundo.
Los miembros del Partido lo celebraban en círculo privado, su presencia en cualquier Iglesia era prácticamente inconcebible. Sin embargo la gente simple no tenía ningún problema en reunirse e ir a las iglesias, salir de casas el domingo de resurrección, vestidos de fiesta.
Nadie tenía vacaciones o días libres en Semana Santa, ni siquiera los niños. Sin embargo acostumbraban mantener a toda la población ocupada en variedad de concursos artísticos (Cantarea Romaniei-festival nacional de recitales, coros y poesía dedicados a Ceausescu- El Hijo de la Nación ), competiciones deportivas o “trabajos patrióticos”.
En algunas ocasiones, los directores de escuelas perseguían a los alumnos que iban a la Misa de resurrección y eso tenía repercusiones en las notas y evaluaciones de los mismos.
Y curiosamente, sobre todo a partir de los años ´80 cuando empezó un reforzamiento notable de la propaganda del Partido Comunista, en Semana Santa eran las únicas noches que podíamos disfrutar de películas “como dios manda”- recuerdo de esa época - “Luz de gas” con Ingrid Bergman.
De hecho no tan curiosamente, puesto que las misas más importantes en la religión cristiano- ortodoxa son de noche: El Jueves, El Viernes y El Sábado Santo.
Pero como de la época del comunismo ya hablaré en otros momentos, os voy a explicar por ahora algunas tradiciones de mi pueblo en Semana Santa.
El Jueves Santo, también llamado el Jueves Grande, la gente lleva a la iglesia comida y bebida para que sea bendecida y para dar limosna por el alma de los familiares muertos. También es el día que se cuecen y se pintan los huevos. El símbolo de los huevos pintados (inicialmente de rojo, pero a raíz de ello hay toda una tradición y artesanía) viene de los dolores y flagelaciones de Cristo, y dice la leyenda que el día que lo golpearon con piedras, estas cayeron al suelo en forma de huevos rojos.
El Viernes Santo es el día que la gente lleva flores a la Iglesia y pasa tres veces por debajo de la Mesa Santa, símbolo del difícil y agotador andar de Cristo llevando la cruz a su espalda. Este día muchos de los cristianos mantienen ayuno completo, sin comida ni agua, por eso el viernes santo se llama también el viernes seco. La tradición dice que si este día llueve, el año será fructífero y abundante, si no, será seco y pobre en cosechas.
Todos estos días, por costumbre y como símbolo de renacimiento, las mujeres se dedican a limpiar a fondo casa, patio y jardines, sobre todo en los pueblos.
La noche de Sábado Santo a Domingo, todo el mundo va a la iglesia para presenciar la resurrección y para recibir luz.
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| La Catedral de Alexandria- Ciudad de mi infancia |
Justo antes de la media noche, la iglesia se queda en completa oscuridad y los creyentes llevan en la mano una vela apagada. El sacerdote toma luz de la vela del Santo Santuario y la comparte con los fieles diciendo tres veces:” Vengan a recibir la luz”. De una a una se van encendiendo las velas y van repartiendo la luz Santa, que luego llevan a su hogar, para tener luz en el alma y en la vida durante todo el año.
El Domingo de Resurrección, la costumbre es que la gente use ropa nueva, símbolo del saneamiento o purificación del alma y cuerpo, y en algunas zonas rurales lavarse la cara con el agua fría de un recipiente donde previamente habrán sumergido un huevo pintado de rojo y una moneda de plata.
Así, siguiendo la tradición, tendrán las mejillas rojas, símbolo de salud y fortaleza y van a tener dinero en abundancia.
Pascua es la fiesta cristiana más importante del año, la resurrección de Cristo y su victoria sobre la muerte es la ocasión de la reconciliación entre la gente y cuando todos los pecados se perdonan y el que toda la familia se reúna alrededor de la mesa el Domingo, es una expresión más de esta unión.
Tradicionalmente se come cordero asado acompañado de ensalada de lechuga, cebolleta fresca y rabanitos y de postre cozonac, un pan dulce (parecido al panettone italiano) relleno de queso fresco azucarado o una pasta de cacao, nueces y pasas.
'La pintura de huevos, es una tradición cuyas origines datan de los tiempos antiguos, en muchas partes del mundo: países europeos, Israel, Egipto o Japón. Con el tiempo, la práctica adquirió muchas significaciones religiosas cristianas.
En Rumanía, los huevos se pintan a modo de pequeñas obras de arte en Moldavia, Sibiu, Valcea, Oltenia, pero es sin duda en Bucovina donde tienen mayor representación.
Aquí hay algunos centros etnográficos, con características específicas, locales. Los temas utilizados para los adornos de los huevos son diversos, utilizando símbolos diversos como el Sol, la Luna, el sendero o la cruz., combinados con elementos de la Naturaleza y trajes tradicionales.
Para hacer los huevos de Pascua artesanales, primero se vacían y se pone un tratamiento de sal y agua. Se dejan un tiempo a remojo y se ponen a “secar”. A continuación se pintan, con un instrumento que se llama “chisita” , en varias etapas, según los colores, la intensidad deseada, los modelos, etc. Se utilizan solamente colores naturales y cera de abejas, para protegerlos y conseguir mayor brillo.
En general, éste es un trabajo realizando por las mujeres. No se utiliza ningún modelo estándar, por lo que cada huevo es el resultado de la imaginación y nunca hay dos huevos iguales.
Esta artesanía es una tradición que se perpetua de madre a hija por generaciones.' Fuente: un-paseo-por-rumania.blogspot.com